La importancia de una pesca más sostenible

       Por Javier Moreno y Jesús Iglesias. El ritmo actual de pesca está comprometiendo la diversidad marina. Buena parte del stock pesquero está completamente diezmado o agotado: las poblaciones de grandes depredadores como atunes, pez espada o bacalao han disminuido en un 90% y, en el caso del Mediterráneo, la merluza, la langosta y el salmonete están visiblemente sobreexplotadas. Las técnicas pesqueras actuales, además de altamente destructivas, generan una gran cantidad de capturas accidentales (incluyendo mamíferos marinos, tortugas y aves marinas) que, por ejemplo, se llevan la vida de millones de tiburones cada año. En este sentido, se pueden considerar técnicas de pesca insostenibles la pesca de arrastre, la pesca con explosivos, con veneno, pesca de cerco o con red de deriva.

Pesca de arrastre
Pesca de arrastre: un técnica destructiva e indiscriminada

      Por el contrario, la pesca sostenible es, en su mayoría, pesca artesanal, como la pesca con anzuelo y línea, nasas y trampas, poteras, marisqueo, almadraba o palangre (siempre que se respeten, lógicamente, las estipulaciones y limitaciones concretas de cada arte).

Una técnica sostenible: la pesca de bajura

       Debemos cambiar el rumbo de la pesca, y la clave es llevar a cabo un consumo responsable que presione a favor de una industria pesquera sostenible, centrada en preservar los ecosistemas, proteger los hábitats sensibles, mantener las poblaciones de todas las especies en un nivel saludable y minimizar el consumo de energía. Así pues, es fundamental un etiquetado que proporcione información clara y precisa a l@s consumidor@s sobre el arte o técnica empleada. Precisamente Greenpeace está desplegando en estos momentos una campaña para demandar un correcto etiquetado de los productos de mar.

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Etiqueta de filetes de bacalao

       En el caso concreto de las Islas Baleares, aún a día de hoy en torno al 80% de la flota pesquera (en número de embarcaciones) es de tipo artesanal, lo que representa en torno a unas 300 embarcaciones y unas capturas en torno a unas 550-600 toneladas anuales, aunque esto representa tan solo en torno a un 20% del total de capturas comerciales anuales en las islas.  Las principales artes de pesca tradicional empleadas en Baleares son: trasmallos (el arte más utilizado) con sus diferentes modalidades en función de la especie a capturar (jonquillera, llampuguera, jerretera…), potera, volantí, fluxa (curricán), nasas, almadravilla, lienza, palangrillos, moruna…  algunas otras como el cerco y el palangre, aunque se utilizan en las islas, son de poca importancia.

 

Abastecimiento sostenible

       En este sentido, no está de más tener en cuenta que, independientemente de que hay técnicas de pesca muy dañinas que se deben intentar erradicar, el hecho de que la población consumidora sea cada vez más elevada es un factor muy relevante, ya que quizá no sea posible cubrir esta creciente demanda sólo con técnicas de pesca selectivas y respetuosas, aun incluso en el caso de que la flota pesquera sostenible pudiera aumentar. Aquí, por tanto, sería también muy interesante abordar posibles soluciones que impliquen erradicar técnicas que, por otro lado, son muy eficientes desde el punto de vista del numero de capturas (las menos sostenibles, claro).

Pradera de posidonia oceánica en el Mediterráneo

       Y llegamos a un punto importante: el abastecimiento. La sostenibilidad de los ecosistemas y la preservación de la biodiversidad nos obliga a abordar un cambio en el régimen alimenticio de las personas en favor de las legumbres y las frutas, principalmente. Al igual que el desorbitado consumo de carne debe reducirse drásticamente, el pescado también debería ser consumido en menor cantidad. Son las legumbres (y las frutas) las que deberían tomar el relevo para una dieta sana y sostenible, ya que, aparte de altamente eficientes en el uso del agua, son una rica fuente de proteínas y micronutrientes esenciales (hierro, zinc, magnesio y ácido fólico) que, además presentan bajos niveles de colesterol, grasas y sodio.

 

Las otras claves: próximo y de temporada

     Tal como explica Greenpeace, también es muy importante que se indique en la etiqueta el lugar donde ha sido capturado el pescado, ya que como consumidor@s podemos optar por adquirir pescado próximo y de temporada que, aparte de ser más sano, permite una disponibilidad más amplia y ayuda a respetar el ciclo natural y la zona de producción. Elegir especies que vengan de caladeros cercanos es una manera de consumir productos capturados por métodos de pesca más sostenibles, algo muy importante porque el 48% de las poblaciones de peces en aguas europeas del Atlántico y más del 90% en el Mediterráneo están sobreexplotadas y hay que minimizar el impacto. Por otro lado, Greenpeace ha elaborado la primera guía que identifica mes a mes cuáles son las especies de temporada en las principales zonas pesqueras del país, y cómo debería haber sido capturado el pescado para disminuir el impacto en el medio.

Llampuga, exquisito pescado de gran tradición en Mallorca

       En Baleares, las principales especies capturadas, por orden de total de capturas, son las siguientes: llampuga, sepia, caproig, langosta y salmonete (moll)…siendo muchas de ellas de temporada (la llampuga entre agosto y noviembre, sepia de febrero a junio, llonquillo de diciembre a abril…).

 

Una política pesquera poco sostenible

      Huelga decir que, hasta ahora, los gobiernos han beneficiado a las compañías más poderosas de pesca industrial, lo que ha fomentado una flota sobredimensionada, con barcos muy potentes que generan grandes impactos ambientales y sociales. Pese a que hace tres años Europa aprobó una nueva Política Pesquera Común para impulsar la pesca sostenible y la protección de los océanos (que incluye, por ejemplo, una nueva normativa de etiquetado), lamentablemente no se está aplicando. Por eso necesitamos presionar y pedir al Gobierno español que proteja los océanos a través de una pesca sostenible, que fomente la recuperación de las poblaciones y que garantice un etiquetado claro de los productos pesqueros. Porque la pesca sostenible puede mantenerse de forma indefinida sin comprometer la supervivencia de una especie ni afectar negativamente a otras del ecosistema, incluidas las personas. Sin embargo, este sector sólo recibe el 20% de las cuotas de pesca a pesar de que representa el 80% de la pesca en Europa.

      Con un consumo responsable podemos entre tod@s transformar el sector pesquero en un modelo realmente sostenible, lo que garantizaría un futuro con un mar Mediterráneo rico y bien conservado.

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